Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el acceso equitativo a la inmunización constituye un componente fundamental del derecho a la salud. A excepción del acceso al agua potable, ninguna intervención humana puede rivalizar con la inmunización para combatir enfermedades prevenibles y reducir las tasas de mortalidad.
La prevención de enfermedades infecciosas es un tema prioritario en la política de salud pública de cualquier país y, en concreto, la vacunación, por ser una de las medidas de prevención que ha demostrado ser más coste efectiva para la mejora de la salud y el bienestar general de la población. A pesar de que cada país diseñe una política de vacunación en base a su situación epidemiológica distintiva y sus objetivos políticos particulares, tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), han desarrollado estrategias o planes sobre la inmunización y prevención de la población a nivel global.
La OMS también trabaja en labores de promoción puntuales con impacto a nivel global. Ejemplo de ello es la Semana Mundial de la Inmunización, celebrada desde 2013 todos los años la última semana de abril y avalada por numerosas entidades del sector sanitario (sociedades científicas, asociaciones de pacientes, grupos hospitalarios, colegios oficiales y cátedras universitarias, entre otras). La campaña se centra en la importancia de la prevención de enfermedades infecciosas más allá de la etapa infantil, así como en el fomento del conocimiento de la población sobre los beneficios de la inmunización en niños, adolescentes y adultos.
Sin medidas de este tipo, las epidemias causadas por muchas enfermedades prevenibles podrían reaparecer y llevar a un aumento en el número de casos por enfermedad, discapacidad y muertes.

La difteria es una enfermedad respiratoria contagiosa causada por la bacteria Corynebacterium diphtheriae (el bacilo diftérico), con afectación muy grave de la garganta y la nariz, que puede producir asfixia y ser mortal.
La fiebre tifoidea es una enfermedad infecciosa producida por la bacteria Salmonella Typhi que penetra por vía digestiva hasta el torrente sanguíneo. Se contagia por la ingesta de agua o alimentos contaminados por heces u orina humana (vegetales crudos, helados, mariscos, etcétera) y por contacto con secreciones humanas infectadas.
El meningococo es una bacteria que produce infecciones graves, sobre todo meningitis (inflamación de las membranas que envuelven el cerebro y la médula espinal) y sepsis (infección generalizada) que pueden provocar importantes secuelas e incluso la muerte de la persona afectada.
El neumococo es una bacteria de la que existen unas 100 variedades. Algunas pueden producir infecciones graves en las personas. Los más vulnerables a infección son los menores de 5 años, en particular los menores de 2, y los mayores de 65 años o con enfermedades que predisponen a las infecciones por este germen.
La parotiditis epidémica, más conocida como paperas, es una infección vírica contagiosa que afecta principalmente a las glándulas que fabrican la saliva; las más grandes, las parótidas, están situadas delante de las orejas y se extienden algo hacia abajo, otras se localizan debajo de la mandíbula. Al padecer la enfermedad estas glándulas se inflaman y duelen.
La encefalitis centroeuropea es una infección del sistema nervioso central provocada por la mordedura de una garrapata (Ixodes ricinus) infectada.